Estuvimos celebrando con una reunión espontánea en plaza Ñuñoa aprovechando los bonitos días. El magnifico menú, estuvo diseñado pensando en lo abundante que pueden ser las fiestas patrias, lo pesado y exsecivo del fin de semana dieciochero. Comenzó con unos aperitivos muy refrescantes de Sangría (con una especial receta del bar nacional,vino tinto,jugo de naranja, soda, vermouth y azúcar flor), Arreglado en Chirimoya (vino blanco, chirimoya, soda y azúcar flor). También habían cervezas, coca cola y té frío (estos últimos ni se probaron...)
El plato principal era una paella hecha por Claudia que estaba compuesta por unos muy generosos calamares, unos exquisitos camarones (que dieron el caldo base para el arroz),sabrosas alitas de pollo y costillitas de cerdo que daban la gracia a este plato. Las ensaladas eran variadas. Pimentones y cebollas asadas, lechugas y verduras de la estación. Una vez listo todo este espectáculo mezcla de mar y tierra nos servimos unos mostos que para que estamos con cosa, fueron los más generosos y variados de la cumbre.
Si blanco era lo que acompañaba tu plato, éste podía ser Viognier (frío claro esta) o de los tinto, el Syrah, Merlot y Carmenere...o sea de vinos estamos.
Postre helado de Fillipo y bajativos que fueron los que nos detonó el entusiasmo en cuecas y anécdotas que tuvieron como invitado especial a José Luis Arredondo, su mujer y su hijo.
Un bonito domingo para recordar, y para entender que no sólo de sonido directo y micrófonos nos preocupamos entre nosotros.




