Ese momento luego de una larga noche de conversación entre colegas, cuando comenzamos con relatos a recorrer cada detalle de nuestro trabajo, de nuestros equipos, de cada una de nuestras preocupaciones y obsesiones en el set, nos acercamos un poco más a la confesión que a lo anecdótico, y nos preguntamos ¿en qué consiste todo esto?, ¿ a qué nos dedicamos? , ¿qué es el registro sonoro para películas, hay una especificidad ahí? Muy críticos luego de preguntarnos coincidimos en los síntomas de estas preocupaciones ; sobre la importancia de los detalles en nuestro trabajo, de que los diálogos y reacciones no se adelanten , que el decorado no suene a falso, que el vestuario no sea sintético, que la pasada de fondo termine antes que el plano, que el director no diga "corte" en medio de una pasada al final del texto. “Los diálogos de los actores como una máxima in solapable ” y todas esas especificidades incompresibles, casi absurdas que tienen que ver con este oficio único; que si el piso de madera cruje, que la corbata suena cada vez que la rozan , que luego de dejar la taza sobre el platillo diga el texto, etc. Además de todo esto; nervioso y preocupado en extremo por el uso, sensibilidad y cuidado de los delicados , pequeños y muchas veces únicos aparatos que sostenemos y que solemos poner a nuestros personajes .... o sea después de todo esto además sumemos el hecho de que estamos condenados a escuchar con cascos, con una señal altísima muchas veces ruidos, tránsito , alarmas todo esto para podernos aislarnos y escuchar lo que captan nuestros micrófonos. También coincidimos todos tanto los colegas como los paisanos, " así cómo no convertirse en un personaje neurótico y obsesivo detrás de unos audífonos!". También reflexionamos más tarde aún , sobre lo solitario que estamos a pesar de trabajar en equipo ¿a quién le interesan todas estas preocupaciones y obsesiones que muchas veces muy pocos en el equipo entienden?
Finalmente al darnos cuenta de la urgencia que uno le pone a las cosas, las exigencias en que muchas veces uno cae, el hecho de darle tanta importancia a estos eventos, inconvenientes y detalles actúan en contra de uno mismo tal como lo hace una enfermedad, que te va atacando en silencio y que lo invade todo. La enfermedad del sonido.
