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viernes, 27 de septiembre de 2013

EHDTV

Acabo de terminar una larga serie de tv. en donde pude comprobar lo importante de usar un buen par de micrófonos y resolver cada una de las escenas con lo que tenía , esto era un muy buen microfonista y dos cámaras. A pesar de que el director de fotografía insistía en repetirme que cada vez que se usaran dos cámaras debía ocupar dos cañas (cosa que se puede deducir rápidamente como lo óptimo) la producción no me admitió por presupuesto otro microfonista , ni tampoco un practicante, es decir por más que uno quiera, a veces no se puede. Es por esto que mi mejor ayuda fue el boom holder, aquella anónima pieza de metal que reemplaza en parte al microfonista. A veces funcionaba solo, otras necesitaba de quien operara el trípode, ya que el movimiento de los actores exigían un re encuadre. Ahí tuve la ayuda de nuestros amigos del equipo de eléctrico que desinteresadamente hay que aclararlo, se esforzaron por darme una mano. Lo que me pareció más provechosos como trabajo en el set de grabación, de esta larga experiencia, fue sin duda el trabajo con el elenco. Todos los actores fueron muy profesionales. Recibían muy bien cada una de las apreciaciones que les indicaba sobre el texto. Nada especial, no soy ningún académico de la lengua, eran solo algunas cosas que no se entendían bien, otras que si se invertían cambiaban el sentido del texto, cosas que no sonaban bien solamente. La respuesta inmediata generalmente era de aceptar la corrección otras era de tratar de insistir en que de igual manera se entendía o que era normal y que también se podía decir así. Me fui dando cuenta de que esto iba a depender, más que de la forma en que se los pedía (que siempre fue la más cortés posible) si no que en el momento en que lo hacía. Pasaba que si esta corrección había sido ya advertida por el actor, no había nada que argumentar y a veces un gesto nos hacía entender que él también lo había advertido (fursio por ejemplo), pero si no era así , si el actor estaba diciéndolo de ese modo porque creía estaba correcto, había que ser preciso y consistente para hacerle ver como estaba escrito en el texto original o como lo había corregido alguien que conociera del tema al que se refería (relaciones geográficas, palabras en otro idioma, por ejem.) También pasaba que si el actor estaba acompañado casi siempre esta corrección la discutía, por lo que había que tener la razón o al menos mejores argumentos como discutirla, pero si estaba solo, era más fácil de explicar y convencer. Finalmente se incorporaba la corrección y se podía tener un texto más natural y fluido. Esta serie es de origen Argentino y siempre por más que se corrigiese el acento, la sintaxis de éste, tal como lo advirtió uno de los actores (Jaime Vadell), sonaba con cierta cadencia tras andina. Esto me parece algo para advertir a los guionistas sobre las adaptaciones y el equipo que trabaja en esta adaptación, haga el acto de leerlo en voz alta, de interpretarlo si es posible antes de escribirlo y así confirmar como sonará el texto, convincente o no, ya que al igual que la poesía, estos textos están escritos para interpretarlos en voz alta, no como las novelas o los ensayos . La verdad es que algunas veces estos textos parecen haber sido escritos para ser leídos y no para ser dichos, se convierten, por esta falta de "declamación" (aunque suene exagerado) en verdaderos trabalenguas afectando la inteligibilidad de la escena.